ACTIVIDADES DEPORTIVAS

San Juan Pablo II sobre el deporte:

«Desde el afecto, no exento de admiración, que siento hacia los deportistas, os animo a seguir dignificando el mundo del deporte, aportando al mismo no sólo lo mejor de vuestras fuerzas físicas en las diversas especialidades deportivas, sino también y sobre todo promoviendo las actitudes que brotan de las más nobles virtudes humanas: la solidaridad, la lealtad, el comportamiento correcto y el respeto por los otros, que han de ser considerados como competidores y nunca como adversarios o rivales. Así mismo, es necesario fomentar la buena voluntad, la paciencia, la perseverancia, el equilibrio, la sobriedad, el espíritu de sacrificio y el autodominio, elementos fundamentales de todo compromiso deportivo, que aseguran éxito y clase al atleta. Sobre esta base se desarrollan las virtudes cristianas cuando estos valores se asumen con auténtica adhesión interior y se animan con el amor de Cristo.
Estoy convencido de que el deporte, cuando no se convierte en un mito, es un factor importante de educación moral y social, tanto a nivel personal como comunitario. A este respecto el concilio Vaticano II enseña que «los ejercicios y manifestaciones deportivas ayudan a conservar el equilibrio espiritual, incluso en la colectividad, y a establecer relaciones fraternas entre los hombres de toda condición, nación o de diferente raza» (Gaudium et spes, 61).«