CATEQUESIS JÓVENES y ADULTOS

 

Comienzo: Previsto en enero, se avisará.

Días y hora:

Lugar: Locales parroquiales (C/Conde de Montornés 5)

 

DE LOS ESTATUTOS DEL CAMINO NEOCATECUMENAL:

(Tit II. Cap II. Art 9)
El Neocatecumenado empieza en la parroquia, a petición del Parroco, con las catequesis kerigmáticas, llamadas catequesis iniciales, contenidas en el Directorio. Éstas se desarrollan en el arco de dos meses, en quince encuentros que tienen lugar por la noche, y concluyen con una convivencia de tres días. A fin de experimentar el Trípode: Palabra, Liturgia, Comunidad, en que se basa la vida cristiana, las catequesis iniciales se articulan en tres partes:

1ª. El anuncio del kerigma que llama a conversión: la buena noticia de la muerte y de la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo; «en efecto ... Dios ha querido salvar a los que creen mediante la necedad del kerigma» (1 Co 1,21). Esta «palabra de salvación» llama a la conversión y a la fe, invita a reconocerse pecador, a acoger el perdón y el amor gratuito de Dios y a ponerse en Camino hacia la propia transformación en Cristo, por el poder del Espíritu. La conversión es sellada por la celebración de la Penitencia, según el rito de la reconciliación de varios penitentes, con confesión y absolución individual. Este sacramento, celebrado periódicamente, sostendrá el camino de conversión de las personas y de la comunidad.

2ª. El kerigma preparado por Dios a través de la historia de la salvación (Abraham, Éxodo, etc.): se dan las claves hermenéuticas necesarias para la escucha y la comprensión de la Sagrada Escritura: ver en Jesucristo el cumplimiento de las Escrituras y poner los hechos de la propia historia bajo la luz de la Palabra. Esta iniciación a la Escritura es sellada en una celebración de la Palabra, en que los participantes reciben la Biblia de manos del Obispo, garante de su auténtica interpretación, como signo de que la madre Iglesia de ahora en adelante a lo largo del Camino les nutrirá semanalmente en esta mesa, fuente viva de la catequesis.

3ª. El kerigma en los sacramentos y en la koinonia: las catequesis culminan en la convivencia con la celebración de la Eucaristía. Dicha celebración, preparada por oportunas catequesis, ayuda a redescubrir el esplendor pascual resaltado por el Concilio Vaticano II y a experimentar la comunión entre los hermanos. En efecto «no es posible que se forme una comunidad cristiana si no tiene como raíz y como centro la celebración de la sagrada Eucaristía, por la que debe, consiguientemente, comenzarse toda educación que tiende a formar el espíritu de comunidad». La celebración de la Eucaristía acompañará a la comunidad durante todo el itinerario.