SEMANA SANTA. Horarios

  • DOMINGO DE RAMOS:
    • A las 8 h: Bendición de palmas y ramos en la Facultad de Teología (C/ Trinitarios, 3)
    • Solemne procesión por varias calles hasta el templo parroquial, Iglesias del Temple y del Salvador.
    • Celebración de la Eucaristía (hacia las 9 30 h.)

En esta celebración se realizará la «Colecta extraordinaria» para ayuda a la parroquia, la única en el año.

  • JUEVES SANTO:
    • Santa Misa, conmemoración de la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio. Día del Amor Fraterno. A las 18 h.
    • Procesión de reserva del «Santísimo» en el «monumento».
  • VIERNES SANTO:
    • A las 11 h. Laudes Solemnes.
    • A las 17 h. Celebración de la Pasión del Señor.
    • Adoración de la cruz.
  • SÁBADO – DOMINGO DE RESURRECCIÓN.
    Durante el sábado, preparación de la vigilia.
    • Solemne Vigilia Pascual, a las 21 30 h. La fiesta más importante del Año Litúrgico. Recuperando el auténtico sentido de la Vigilia, la celebraremos durante gran parte de la noche.

Nota: En el menú–>Liturgia–>Semana Santa están los esquemas para la celebración del Jueves y Viernes Santo en la comunidad.

De San Atanasio:
"El misterio pascual reúne en la unidad de la fe también a aquellos que están lejos con su cuerpo. Por tanto, Dios, que para nosotros ha instituido esta fiesta de la Pascua, nos concede también celebrarla cada año. Él, que por nuestra salvación entregó a la muerte a su hijo, por el mismo motivo nos hace el don de esta festividad que reluce, claramente, entre todas las otras fiestas del curso del año. La celebración litúrgica nos sostiene en las aflicciones que encontramos en este mundo.
Por medio de ella Dios nos concede aquella alegría de la salvación que acrecienta la comunión. Mediante la acción sacramental de la fiesta, de facto, nos funde en una única asamblea, nos une a todos espiritualmente. Nos hace encontrarnos cerca, también, de los que están lejos. Porque es obra del Espíritu Santo, él es el principio de la comunión del mismo modo que sucede entre el Padre y el Hijo en el Espíritu Santo.
La celebración de la Iglesia nos ofrece la manera de orar juntos, de elevar, comunitariamente, nuestra acción de gracias a Dios. Ésta, es una exigencia propia de cada fiesta litúrgica, es un milagro de la bondad de Dios. Esto es, hacernos sentir unidos, solidarios, en la celebración, y fundir en la unidad de la fe a los que están lejos y los que están cerca, presentes y ausentes."