Nuevas Comunidades

El fin de semana pasado se celebró la Convivencia final de las Catequesis de Jóvenes y Adultos. Han nacido DOS nuevas comunidades (la 27 y la 28). Caminará con ellas el presbítero D. Santiago Bohigues.

Agradecemos al Señor la generosidad con la que bendice a nuestra Parroquia, esperando que estos nuevos hermanos sigan encontrándose con la misericordia y la fidelidad de Dios.

(De los Estatutos del Camino Neocatecumanl: Art. 9)
3ª.  El kerigma en los sacramentos y en la koinonia: las catequesis culminan en la convivencia con la celebración de la Eucaristía. Dicha celebración, preparada por oportunas catequesis, ayuda a redescubrir el esplendor pascual resaltado por el Concilio Vaticano II y a experimentar la comunión entre los hermanos. En efecto «no es posible que se forme una comunidad cristiana si no tiene como raíz y como centro la celebración de la sagrada Eucaristía, por la que debe, consiguientemente, comenzarse toda educación que tiende a formar el espíritu de comunidad».[1] La celebración de la Eucaristía acompañará a la comunidad durante todo el itinerario.
[1]    Concilio Ecuménico Vaticano II, decr. Presbyterorum ordinis, 6.

(Art. 10) Nacimiento de la comunidad neocatecumenal
1. El último día de la convivencia se proclama el Sermón de la Montaña, diseño del hombre nuevo, y se presenta el itinerario neocatecumenal como un camino de renacimiento y de redescubrimiento del Bautismo.
2. A través de la predicación y de las celebraciones realizadas en las catequesis iniciales, el Espíritu Santo invita a hombres y mujeres de diversa edad, mentalidad, cultura y condición social a emprender juntos un itinerario de conversión, fundado en el redescubrimiento progresivo de las «inmensas y extraordinarias riquezas y responsabilidades del Bautismo recibido»,[1] para realizar en ellos el gradual crecimiento y maduración de la fe y de la vida cristiana.[2] Al final de la convivencia, con los que acogen la llamada a recorrer tal catecumenado postbautismal se forma la comunidad neocatecumenal.
3. La comunidad neocatecumenal es confiada a la cura pastoral del Párroco y del presbítero encargado por él (cfr. art. 27). Además la comunidad indica, mediante votación, un responsable laico y algunos corresponsables,[3] que son confirmados por el Párroco y por el equipo de catequistas, y que colaboran con el presbítero para garantizar que la comunidad recorra el itinerario del Camino Neocatecumenal según lo establecido en el Estatuto y en las Orientaciones a los equipos de catequistas, y para cuidar de los aspectos organizativos.[4]
4. El equipo de catequistas, concluidas las catequesis iniciales, ilustra al presbítero que preside la comunidad y al equipo de responsables cómo se hace la preparación de la celebración de la Palabra y de la Eucaristía (cfr. art. 11 § 3 y art. 13 § 4) y cómo se desarrollan las convivencias mensuales, indicando los temas bíblicos de formación para la celebración de la Palabra.
[1]    Juan Pablo II, exhort. apost. Christifideles Laici, 61; cfr. OICA, 295.
[2]    Cfr. OICA, 296.
[3]    Al inicio de cada etapa del itinerario neocatecumenal del Camino, de conformidad con las Orientaciones a los equipos de catequistas, el responsable y los corresponsables son verificados por el equipo de catequistas, de acuerdo con el Párroco y con el presbítero de la comunidad.
[4]    Cfr. Pablo VI, exhort. apost. Evangelii Nuntiandi, 73.